Argentina sufre ante una heroica Cabo Verde (3-2) y avanza con Messi y un autogol en la prórroga

Messi adelantó a la campeona (29'), pero la debutante Cabo Verde empató dos veces (Deroy Duarte 59'; Lopes Cabral 103'). Lautaro (90+2') y un autogol de Diney Borges en la prórroga (111') salvaron a una Argentina que se cita con Egipto en octavos.
Argentina se clasificó para los octavos de final del Mundial 2026, pero lo hizo sufriendo hasta la extenuación ante una valiente Cabo Verde (3-2 tras la prórroga) en el Hard Rock Stadium de Miami Gardens, el estadio de los Dolphins de la NFL que también acoge el Gran Premio de Miami de Fórmula 1 y el Abierto de tenis. La campeona del mundo necesitó un autogol en el minuto 111 para tumbar a la selección más humilde del torneo, un combinado insular que en su debut mundialista rozó la machada de eliminar a la albiceleste.
Lionel Scaloni repitió un 4-4-2 con Emiliano «Dibu» Martínez en la portería; Molina, Cristian Romero, Lisandro Martínez y Facundo Medina en defensa; De Paul, Mac Allister, Enzo Fernández y Thiago Almada en el centro; y Lionel Messi junto a Lautaro Martínez en ataque. El plan salió según lo previsto en el minuto 29, cuando Messi definió a pase de Lautaro para el 1-0 y encaminó, en apariencia, un trámite plácido. El capitán, otra vez decisivo, sería elegido mejor jugador del partido con una valoración de 9,3.
Pero Cabo Verde, dirigida por Pedro «Bubista» Leitão Brito, no había leído el guion. En el minuto 59, Deroy Duarte aprovechó una asistencia de Ryan Mendes para firmar el 1-1 y silenciar a la marea albiceleste que había teñido Miami de celeste y blanco. Argentina se puso nerviosa, acumuló posesión sin claridad y solo en el descuento, en el minuto 90+2, Lautaro Martínez recogió un pase de Mac Allister para el 2-1 que parecía sentenciar la eliminatoria.
El drama, sin embargo, se reservaba para la prórroga. En el minuto 103, Sidny Lopes Cabral remató a la red el 2-2 y devolvió la vida —y el vértigo de los penaltis— a una Cabo Verde que se crecía. Cuando el partido pedía tanda, apareció el infortunio de los debutantes: en el minuto 111, un desafortunado autogol del defensa Diney Borges devolvió la ventaja a Argentina para el 3-2 definitivo. Los últimos minutos fueron una agonía que la albiceleste, con oficio y con alguna amarilla (Montiel), supo administrar.
Las estadísticas retratan el dominio estéril de Argentina: 64 % de posesión, 22 remates (10 entre los tres palos) y un xG de 2,16 frente al 0,45 de una Cabo Verde que, con cinco tiros a puerta, estuvo mucho más cerca de la sorpresa de lo que dice el guarismo. La selección africana, una de las naciones más pequeñas en disputar un Mundial, se marcha de Estados Unidos con la cabeza bien alta tras un debut para enmarcar. Argentina, con más susto que fútbol, avanza a octavos y ya conoce a su rival: Egipto, que había eliminado a Australia en los penaltis.