Brasil remonta a Japón (2-1) con un gol de Martinelli en el descuento y avanza a octavos

Sano adelantó a Japón, Casemiro empató y Gabriel Martinelli marcó en el 90+5 para meter a Brasil en los octavos del Mundial 2026 en el NRG Stadium de Houston.
Brasil remontó a Japón (2-1) en el NRG Stadium de Houston, uno de los recintos del Mundial 2026, en un vibrante dieciseisavo de final de la fase eliminatoria. El estadio texano, inaugurado en 2002 como el primer feudo de la NFL con techo retráctil y con capacidad para 68 777 espectadores, acogió un duelo que la Canarinha tuvo que sacar adelante a remolque y que no resolvió hasta el descuento, sellando su pase a los octavos de esta Copa del Mundo de 48 selecciones organizada por Estados Unidos, México y Canadá.
El partido se le complicó pronto al gigante sudamericano. En el minuto 29, Kaoru Sano aprovechó una concesión defensiva para adelantar a Japón y silenciar a la marea brasileña, premiando el orden y la valentía de los asiáticos. El conjunto de Hajime Moriyasu, dispuesto en un 3-4-2-1, se replegó con disciplina para proteger su ventaja ante el vendaval que se avecinaba.
La reacción de Brasil llevó la firma de su veteranía. En el minuto 56, Casemiro empató a pase de Gabriel para devolver la calma al banquillo de Carlo Ancelotti, que había planteado un 4-3-3 con el propio Casemiro como ancla del centro del campo. El gol reactivó a una Canarinha que volcó el partido en busca del tanto de la clasificación.
Cuando el empate parecía abocar a la prórroga, apareció Gabriel Martinelli. En el minuto 90+5, el extremo definió a pase de Bruno Guimaraes para desatar la euforia brasileña y firmar el 2-1 definitivo en el último suspiro. Fue el desenlace de un choque tenso y trabado, reflejado en las amonestaciones a Casemiro (14') y Danilo (48') por Brasil y a Sano (12'), Daichi Kamada (45') y Suzuki (84') por Japón.
Japón, que había completado una notable fase de grupos, se marcha del Mundial 2026 con la sensación de haber rozado la machada ante uno de los grandes candidatos. Casemiro, elegido mejor jugador del encuentro, encarnó el oficio con el que Brasil sobrevivió a un examen mayúsculo. Con esta victoria sufrida, la Canarinha avanza a los octavos de final de una fase eliminatoria de partido único en la que no hay margen para el error.