El trofeo robado y el perro que salvó el Mundial: la historia de Pickles

En 1966, el trofeo Jules Rimet fue robado en Londres semanas antes del Mundial y lo encontró un perro llamado Pickles. En 1983 volvió a ser robado, esta vez para siempre.
La historia parece de película. El 20 de marzo de 1966, meses antes del Mundial de Inglaterra, el trofeo Jules Rimet fue robado mientras se exhibía al público en el Central Hall de Westminster, en Londres. La desaparición del máximo símbolo del fútbol mundial fue un escándalo mayúsculo.
Una semana después, el 27 de marzo, un vecino del sur de Londres llamado David Corbett paseaba a su perro —un collie de cuatro años llamado Pickles— cuando el animal olfateó un paquete envuelto en papel de periódico en Upper Norwood. Dentro estaba el trofeo. Pickles se convirtió en héroe nacional.
Aquel Mundial lo ganó Inglaterra. Años después, en 1970, Brasil conquistó su tercer título y, según la norma establecida por Jules Rimet, se quedó el trofeo en propiedad para siempre.
Pero la copa tenía un destino aún más oscuro: el 19 de diciembre de 1983 fue robada de nuevo, esta vez en la sede de la Confederación Brasileña de Fútbol en Río de Janeiro, y nunca se recuperó. Se cree que fue fundida, aunque nunca se ha confirmado. Del trofeo original solo quedan réplicas.
Fuente: Wikipedia (Pickles the dog; Jules Rimet Trophy; 1983 theft of the Jules Rimet Trophy). En la foto, el actual trofeo de la Copa del Mundo.