Goles en el último suspiro: los tantos más agónicos del Mundial

Un gol en el minuto final puede valer un Mundial entero. El de Iniesta en 2010 es la prueba: llegó cuando la tanda de penaltis ya asomaba.
Hay goles que valen tres puntos y goles que valen una vida entera. Los que llegan en el último suspiro, cuando el reloj agoniza y la prórroga o los penaltis ya asoman, pertenecen a una categoría propia: la del alivio hecho estallido.
El más importante de todos lo firmó Andrés Iniesta. En la final de 2010, con el marcador en blanco y la temida tanda a la vuelta de la esquina, el manchego empujó la pelota en el minuto 116 para darle a España su primer y único Mundial. Un solo gesto, en el último tramo de la prórroga, cambió para siempre la historia de una selección.
Cuatro años después, la escena se repitió con otro protagonista. En 2014, Mario Götze controló con el pecho y definió de volea en el minuto 113 para que Alemania venciera a Argentina en el Maracaná. Otra final, otra prórroga, otro gol que llegó cuando ya casi nadie lo esperaba.
Los suspiros agónicos no son exclusivos de las finales. Las fases de grupos han dejado remontadas imposibles en el descuento, goles que clasificaban a un equipo y mandaban a casa a otro con el partido moribundo. En esos segundos finales, un Mundial entero puede caber en un remate.
Quizá por eso el fútbol engancha como engancha: porque hasta que el árbitro no se lleva el silbato a la boca por última vez, nada está escrito. El gol agónico es la prueba viviente de que rendirse antes de tiempo, en un Mundial, se paga carísimo.
En 2026, con tantos cruces a partido único, esos segundos finales volverán a ser los más eléctricos del torneo. Alguien, en algún momento, marcará el gol que no le dejará dormir al rival.
Fuente: Wikipedia (2010 FIFA World Cup Final; 2014 FIFA World Cup Final; Andrés Iniesta; Mario Götze).