Islandia 2018: cuando la nación más pequeña plantó cara a los gigantes

Con unos 340.000 habitantes, Islandia debutó en 2018 y empató con Argentina parando un penalti a Messi. En 2026, Curazao le ha arrebatado el récord de país menos poblado.
En 2018, Islandia protagonizó una de las historias más entrañables del Mundial. Con apenas unos 340.000 habitantes, se convirtió en el país menos poblado que había logrado clasificarse a una Copa del Mundo, y encima en su debut absoluto.
Su estreno fue de época: el 16 de junio de 2018 empató 1-1 con la Argentina de Messi en Moscú. Alfreð Finnbogason marcó el primer gol islandés en un Mundial y, en el minuto 64, el portero Hannes Þór Halldórsson —cineasta de profesión— detuvo un penalti a Leo Messi.
Islandia no pasó de la fase de grupos, pero conquistó al mundo con su solidez y con el «trueno vikingo», ese aplauso atronador de su afición, in crescendo, que se había popularizado en la Eurocopa de 2016.
Su gesta abrió la puerta a otras naciones pequeñas. De hecho, en 2026 Islandia ha perdido su récord: Curazao, con unos 156.000 habitantes, se ha clasificado y es ahora el país menos poblado en llegar a un Mundial. Islandia, eso sí, sigue siendo la nación soberana más pequeña en conseguirlo.
La historia islandesa demuestra que, en el fútbol, el tamaño de un país no siempre marca el tamaño de sus sueños.
Fuente: Wikipedia (Iceland at the FIFA World Cup; Curaçao national football team).