Las finales más goleadoras de la historia del Mundial

Algunas finales fueron festivales de goles y otras, duelos de nervios resueltos por la mínima. La distancia entre un 5-2 y un 0-0 cabe en noventa minutos.
Una final de Mundial suele ser un partido atenazado por el miedo a perder. Por eso las que se convierten en un festival de goles brillan aún más: son la excepción que rompe el guion.
La más prolífica de todas fue la de 1958. En Suecia, un Brasil deslumbrante, con un Pelé adolescente, se impuso 5-2 a la anfitriona: siete goles en una final que presentó al mundo al que sería el mejor jugador de su época. Doce años después, en 1970, aquel mismo Brasil redondeó otra exhibición con el 4-1 a Italia rematado por el famoso gol de Carlos Alberto.
El continente europeo también ha dado finales de ida y vuelta. La de 1966, entre Inglaterra y Alemania Federal, acabó 4-2 tras una prórroga eléctrica, y la de 2018, entre Francia y Croacia, repitió el marcador con seis goles, autogol y penalti incluidos, en una tarde loca en Moscú. Y la primera de todas, en 1930, ya avisó: Uruguay ganó 4-2 a Argentina.
Enfrente están las finales de la tensión. En 1994, Brasil e Italia firmaron un 0-0 que se decidió en la tanda de penaltis, con el fallo de Roberto Baggio como imagen imborrable. Y en 2010, España necesitó la prórroga para tumbar por 1-0 a los Países Bajos en un partido áspero, más recordado por su dureza que por su brillo.
Esa oscilación entre el espectáculo y el cerrojo es parte de la gracia del torneo. Nadie sabe, cuando el árbitro pita el inicio de una final, si va a ver un duelo de artilleros o una partida de ajedrez con los nervios de punta.
En 2026, la última cita será en el MetLife Stadium. Habrá que ver de qué lado cae: el de las goleadas para el recuerdo o el de los finales que se mastican minuto a minuto.
Fuente: Wikipedia (FIFA World Cup Final; 1958, 1970, 2018 FIFA World Cup finals).