Las lesiones y ausencias que cambiaron un Mundial

Una lesión a destiempo o una baja de última hora pueden torcer el destino de una selección. El fútbol también se escribe con los que no pudieron jugar.
Un Mundial no lo deciden solo los que juegan, sino a veces los que no pueden hacerlo. Una entrada desafortunada, una lesión muscular en el peor momento o una baja inesperada han cambiado más de un torneo.
El ejemplo más brutal es reciente. En los cuartos de 2014, un rodillazo del colombiano Zúñiga fracturó una vértebra a Neymar y dejó a la anfitriona sin su gran estrella para la semifinal. Aquel Brasil, sin él y sin su capitán Thiago Silva —sancionado—, se desmoronó de forma histórica ante Alemania: el 1-7 del «Mineirazo». Es imposible saber qué habría pasado con Neymar sobre el campo, pero pocas ausencias han pesado tanto.
La historia guarda casos más antiguos. En 1962, Brasil perdió muy pronto a un Pelé lesionado, pero salvó el título gracias a la aparición estelar de Garrincha. Cuatro años después, en 1966, el propio Pelé fue literalmente pateado fuera del torneo por las durísimas marcas rivales, y Brasil cayó en la primera fase. El mismo jugador, dos Mundiales, dos desenlaces opuestos.
A veces la baja llega antes de empezar. Selecciones enteras han viajado a un Mundial sin su futbolista más determinante por una lesión de última hora, y han tenido que reinventarse sobre la marcha, con resultados desiguales.
Estas historias tienen algo de melancólico: son las del «qué habría pasado si». El fútbol no admite condicionales, pero el aficionado no puede evitar imaginarlos.
Por eso, cuando se acerca un Mundial, cada parte médico se lee con lupa. En 2026, más de una eliminatoria podría decidirse no por lo que ocurra en el campo, sino por quién consiga llegar sano hasta él.
Fuente: Wikipedia (Neymar; 2014 FIFA World Cup; Pelé; 1962 and 1966 FIFA World Cups).