Los autogoles que cambiaron un Mundial

Del primer autogol en una final, en 2018, al récord de tantos en propia puerta de ese mismo torneo: los goles en contra también han escrito la historia del Mundial.
Son los goles que nadie quiere firmar, pero que a veces deciden un partido: los autogoles. La historia del Mundial guarda unos cuantos, algunos anecdóticos y otros cargados de dramatismo.
El Mundial de Rusia 2018 marcó un antes y un después en esta estadística. Fue el torneo con más goles en propia puerta de la historia, con una docena de ellos, en parte por la introducción del VAR y por la creciente presión sobre las defensas. Aquella edición dejó incluso el primer autogol de la historia en una final: el croata Mario Mandžukić introdujo el balón en su propia portería ante Francia, antes de resarcirse marcando después en la portería contraria.
La historia también recuerda rarezas felices. En 1978, el neerlandés Ernie Brandts vivió un partido surrealista ante Italia: primero marcó en su propia puerta y, poco después, anotó el gol del empate en la portería rival. Pocos jugadores pueden decir que marcaron para los dos equipos en un mismo encuentro de Mundial.
Pero no todos los relatos tienen final amable. El autogol más recordado y trágico sigue siendo el del colombiano Andrés Escobar en 1994, un tanto en propia puerta ante Estados Unidos que precedió a su asesinato tras el torneo y que enlutó para siempre aquel Mundial.
Entre la mala suerte, la anécdota y la tragedia, los autogoles recuerdan que en el fútbol la línea entre el héroe y el villano es a veces cuestión de centímetros.
Fuente: Wikipedia (2018 FIFA World Cup; Own goal; Andrés Escobar; Ernie Brandts).