Los hat-tricks del Mundial: y el único que se marcó en una final

Solo un jugador ha marcado tres goles en una final de la Copa del Mundo. Alrededor de esa hazaña hay récords tan raros como cinco goles en un solo partido.
Marcar tres goles en un partido es una hazaña en cualquier categoría. Hacerlo en un Mundial, delante del planeta entero, coloca a un futbolista en un club muy selecto. Y uno de sus miembros está solo en la cima.
Ese hombre es Geoff Hurst. En la final de 1966, en Wembley, el inglés anotó los tres tantos de un 4-2 ante Alemania Federal que le dio a Inglaterra su único título mundial. Sigue siendo, seis décadas después, el único jugador que ha firmado un hat-trick en una final. Que uno de sus goles —el que hizo el 3-2 en la prórroga— entrara o no del todo se discute aún hoy; el «gol fantasma» forma parte del mito.
El primer triplete de la historia del torneo llegó mucho antes, en el estreno de 1930, y tardó décadas en atribuirse oficialmente al estadounidense Bert Patenaude, contra Paraguay. La FIFA no se lo reconoció hasta 2006.
Hay récords que rozan lo absurdo por su rapidez. En 1982, el húngaro László Kiss saltó al campo como suplente ante El Salvador y marcó tres goles en apenas siete minutos: el hat-trick más veloz jamás visto en un Mundial, y el único conseguido por un futbolista que arrancó en el banquillo.
La repetición también tiene dueño. Gabriel Batistuta es el único jugador que ha marcado tripletes en dos Mundiales distintos, en 1994 y 1998. Y por encima de cualquier hat-trick está la locura de Oleg Salenko, que en 1994 endosó cinco goles a Camerún en un mismo partido, un tope que parece imposible de igualar.
El hat-trick es, en definitiva, la tarde perfecta de un delantero. En un Mundial, además, es la clase de gesta que convierte un nombre en leyenda de una sola sentada.
Fuente: Wikipedia (Geoff Hurst; Bert Patenaude; László Kiss; Gabriel Batistuta; Oleg Salenko).