Rivalidades históricas del Mundial: los duelos que trascienden el fútbol

Argentina-Brasil, Alemania-Países Bajos o Inglaterra-Argentina: algunos cruces del Mundial cargan con décadas de historia y heridas abiertas.
Hay partidos que son mucho más que un partido. En el Mundial, ciertos cruces arrastran décadas de historia, orgullo nacional y, a veces, heridas que no cicatrizan. Son las grandes rivalidades del torneo.
La más pasional del continente americano es el superclásico entre Argentina y Brasil. Las dos potencias sudamericanas llevan décadas midiéndose por la hegemonía del fútbol de su región, y cada enfrentamiento entre albicelestes y verdeamarelos se vive como una final, dentro y fuera del campo.
En Europa, pocos duelos igualan al de Alemania y los Países Bajos. La chispa saltó en la final de 1974, cuando los alemanes remontaron a la Naranja Mecánica de Cruyff, y estalló en 1990, en un dieciseisavo tenso y áspero. Desde entonces, cada choque entre ambos es una cuestión de honor.
Y luego está Inglaterra contra Argentina, quizá la rivalidad más cargada de simbolismo. En 1986, Maradona firmó en un mismo partido la «Mano de Dios» y el «Gol del Siglo». En 1998 se vieron las caras en un duelo eléctrico con expulsión de Beckham que Argentina ganó en los penaltis, y en 2002 el propio Beckham se tomó la revancha con un penalti decisivo.
Estas rivalidades recuerdan que el Mundial no solo enfrenta a once contra once: enfrenta historias, identidades y memorias colectivas. En 2026, cualquier cruce puede escribir el siguiente capítulo de una vieja enemistad.
Fuente: Wikipedia (Argentina–Brazil football rivalry; Germany–Netherlands football rivalry; Argentina–England football rivalry).