Sagas familiares en los Mundiales: hermanos, padres e hijos

Los Charlton, los Maldini o los Boateng: el Mundial también es una historia de familias que han pasado el testigo de una generación a otra.
El Mundial se hereda. A lo largo de su historia, varias familias han escrito capítulos propios en la Copa del Mundo, pasando la pasión y el talento de padres a hijos o entre hermanos.
El ejemplo más redondo es el de los Maldini. Cesare fue capitán de Italia y disputó el Mundial de 1962; su hijo Paolo se convirtió en uno de los mejores defensas de la historia y jugó cuatro Mundiales, incluido el subcampeonato de 1994. La historia tuvo un giro emotivo en 1998, cuando Cesare dirigió a la Italia que capitaneaba su propio hijo.
En Inglaterra, la saga la firmaron los hermanos Charlton. Bobby, estrella del Manchester United, y Jack, defensa del Leeds, fueron campeones del mundo juntos en 1966, un logro irrepetible para dos hermanos en una misma final.
Hay sagas que incluso se enfrentaron sobre el césped. En 2010, los hermanos Boateng jugaron en bandos rivales: Jérôme con Alemania y Kevin-Prince con Ghana, en un duelo familiar en pleno Mundial que dio la vuelta al mundo.
De los Forlán uruguayos a tantos apellidos que se repiten edición tras edición, las sagas recuerdan que el fútbol también es una herencia. En cada Mundial, alguien juega con el peso y el orgullo de un apellido que ya brilló antes.
Fuente: Wikipedia (Paolo Maldini; Cesare Maldini; Charlton brothers; Boateng brothers).